Revisando mis cds viejitos encontré un texto (incompleto por cierto) que escribí de muy morra, no es bueno pero quiero publicarlo porque nunca postee nada de lo que escribía en mis épocas bohemias jaja, en ese entonces dibujé algo que me gustó y de alguna extraña manera me obsesionó, y se me ocurrió una historia, me hubiese gustado terminarla, pero soy géminis, todo lo dejo a la mitad, lean y no me juzguen, era una polluela.
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La soledad de aquel lugar me gritaba que la noche iba a ser larga, me recosté en la cama mirando directamente al techo, entonces fabriqué un juego que consistía en encontrarle formas a las manchas de humedad. Pude distinguir un cuerpo maltrecho, como aquellos bocetos que solía dibujar en la escuela, pero las manchas no tenían formas que me dieran la certeza de si esa figura era un hombre o una mujer.
Mis bocetos eran principalmente de mujeres, en especial recuerdo uno de una mujer desnuda con las muñecas cortadas en forma vertical para asegurarse de no sobrevivir, recostada sobre un mueble, la sangre inundando el piso, la cabeza inclinada, signo de perdida de conciencia, o es que tal vez estaba muerta. No lo tenía muy claro, pero siempre tuve la certeza de que mi chica quería morir.
Aquel dibujo me pareció especial y contra mis propios instintos decidí darle mas detalles, ése no sería como todos mis bocetos que acababan descuidados, ése era diferente.
El maestro no dejaba de hablar pero mi reloj dejaba pasar los últimos diez minutos que me separaban del microbús que me llevaría a casa, donde mi dibujo cobraría vida o no nuevamente. La clase terminó, sin reparar en nadie caminé hasta la esquina, abordé el microbús, me senté, saqué mi cuaderno y miré extrañada el dibujo. Instantes me tomó pensar, ¿Qué pudo pasarle para que decidiera terminar de esta forma?. Aseguré fue por amor, ¿El amor o el desamor?, técnicamente es lo mismo, fue cuando la pregunta mutó ¿A que extremo pude llegar el desden de un amor? ¿Cuál amor fue el detonante? Porque solamente existe una culpable, la desidia por su vida que hoy la deja moribunda en mis manos. Mi cabeza daba vueltas, no tenía una historia pero debía tenerla.
Llegué a mi casa apresurada, comencé a detallar los manchados mosaicos del baño, sus paredes, su piso, a darle dirección a la sangre, ¿Por donde debería correr la sangre? ¿No sería más lógico que se encharcara en el piso? Mierda, esto es más difícil de lo que pensé, estoy absolutamente segura que suicidarse es menos engorroso que intentar dibujarlo. Una persona que decide quitarse la vida, no piensa en la posición exacta en que morirá, tampoco piensa si la pared está enmohecida o si la sangre correrá en alguna dirección o si se encharcará en el piso; simplemente no piensa, porque si pensara detalladamente, tal vez jamás concluiría su vida por decisión propia.
Y mi chica permanecía en esa hoja de papel, esperando que pusiera fin a su tormento, rogando que no alargara mas su agonía, ¿Qué derecho tenía yo de mantenerla así por horas, hasta que mi mente se aclarara un poco y decidiera la estética perfecta para terminar el ambiente en que estaba muriendo?. Me sentía egoísta, debía declararla muerta, dejar las cosas como estaban, y abandonar el boceto como todos los demás. Pero antes de hacerlo, tenía que darle color, no quería que su muerte fuera gris, ella se sentiría mejor si su último suspiro de vida encontrará en mi arte el color que le faltaba. Así que saqué mis gises y comencé a finiquitar los últimos detalles. Colorear es algo difícil para mí, ya que todos mis dibujos son a lápiz, las luces y las sombras, puedo lograrlos con un simple trazo pero renuente aun le di color al piso, a la pared, a los muebles, a su cabello, a su cuerpo, a la sangre que reposaba fuera de él, imaginé la expresión de su rostro, -mi chica no tenía rostro, la dibuje de espalda a mi- probablemente tenía la cara húmeda a causa de sus lágrimas, tal vez su expresión era de paz, como si durmiera, o ¿Por qué no? probablemente estaría sonriendo, al fin y al cabo, era el final que ella había deseado.
Decidí dejar el dibujo, ponerlo con los otros, olvidarlo. Pasaron los días, y en mi mente seguía presente aquella sórdida imagen, olvidarla era la peor putada que podía hacer porque dicen que cuando uno olvida a los muertos, mueren completamente y ella no merecía ser olvidada. Mi chica tenía una historia, yo debía contarla.
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Hay dos versiones, la original y la editada, obviamente puse la editada que está mas decente jaja.
¡Qué tiempos aquellos, soy una sentimental!
¡Qué tiempos aquellos, soy una sentimental!